viernes, 1 de febrero de 2013

¿Hacía cuanto que no publicaba un relato?

Os lo diré yo: desde Noviembre. Más de dos meses de sequía creativa, a la cual el invierno ayuda bastante. Ayer se me ocurrió una idea para un relato cortito. Me hizo mucha ilusión, pues demostraba que la inspiración no estaba del todo anegada por este crudo invierno, y que haber dejado las pastillas sirve para algo.
Espero que os guste, aunque sea un poquito (y espero haber reencontrado la inspiración)

Ginebra y Thrash-Metal

Y sí
pienso que
va a llover
hoy
Eso parecia desde mi balcón, y eso ha ocurrido. Más que un aguacero, una lluvia fuerte e intensa; un verdadero vendaval. Sin embargo, me he empeñado en salir a la calle con este fino jersey, por el simple hecho de que ella nunca lo conoció. Hace dos inviernos me quedaba justo, ahora enorme. Eso, y las descuidadas barbazas, no me deben dar un aspecto muy agradable, pero me importa una mierda, al fin y al cabo
está lloviendo
hoy
Una pareja se refugia bajo un enorme paraguas. Ella se para, y le da un aparatoso beso. Te ha reconocido, y sigue tan cruel como siempre, como cuando te dejó por teléfono. Te dan ganas de acercarte a él y decirle “primero te va a volver loco, luego te va a poner los cuernos, y luego te va a dar la patada”. Pero te ahorras el numerito porque
está lloviendo
hoy
Me auto-oculto que sigo enamorado. Corro a refugiarme dentro de un gran centro comercial, los aborrecezco, pero quizás me distraigan de la escena que acabo de ver, y en la calle no se puede estar. Voy a uno de los bares y me tomo dos ginebras solas. El camarero, al verme con ese aspecto y bebiendo ginebra a pelo, se acerca repetuoso y me pregunta “¿Todo bien?”. Tu respuesta es
No creo
está lloviendo
hoy
“Otro chalado”, piensa el camarero, fijo.
Decido acercarme hasta los cines, sala número cinco, el cinco siempre me ha dado suerte. Hoy no: una lacrimógena historia de amor con final feliz que transcurre en más de su mitad bajo la lluvia londinense. Lo ideal para mi amor destrozado. Compro dos botellas de ginebra en el Hiper, salgo a la calle, y el diluvio es infernal, así que espero por un taxi y le digo “Alcalde Diego Henriquez, 53”. El taxista se lanza a una perorata sobre la lluvia y sus consecuencias, y yo simplemente le contesto
parece que
está lloviendo
hoy
A él le da igual lo que le conteste, el caso es seguir despotricando contra la lluvia y contra todos los imbéciles a los que no les deberían de dejar sacar el carnet. Yo, mientras, deseando llegar a casa para bajarme las dos botellas de ginebra de un tirón. Cuando por fin llegamos a mi portal y le pago la carrera, me despido con un obvio y enigmático:
Tenga cuidado
pienso que
va a llover
hoy
Pantera, Sepultura, Slayer, Fear Factory, Anthrax, Kreator...van cayendo uno tras otro, todos mis clásicos, con el nu-metal me desconecté. Mientras, el nivel de las botellas baja alarmantemente. De repente me doy cuenta de que, a mis 33 años, sólo tiengo los discos, las botellas de ginebra, y yo mismo. Un yo destrozado e inservible. Así que decido acercarme a la gasolinera de la esquina y comprar 5 litros de gasolina. Rocío mi pequeño ático, viejo y alquilado por unas perrilas y, cuando estoy a punto de incendiar todo con mi usado Zippo de Metallica, me doy cuenta de que
quizás no funcione
al fin y al cabo
creo que está lloviendo
hoy

4 comentarios:

  1. Pues yo me quedo con éste, y de paso con el Zippo, que tiene mucho peligro en tus manos. Welcome again, Mario.

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  2. Gracias k b !! Tengo 3 Zippo, te cambio uno por un chocolatito.

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  3. Atractivo relato, de desasosegante final. ¡Bienvenido de nuevo al mundo creativo!

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  4. Gracias, Rume!!Me alegro de que te haya gustado. Lo del "mundo creativo" de momento está cogido con alfileres, recién acabo de dejar las pastillas. SI dentro de 3 meses sigo teniendo ideas y sabiendo plasmarlas, lo celebraré con cava.
    ABRAZOS!!

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