miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Nunca teneis tendencias monacales?

"Tú no posees a las cosas, las cosas te poseen a tí". Probablemente una gran verdad. Esta tarde, pensando en mi próxima mudanza, y ante la cantidad de discos y libros que va a haber que desplazar, me ha vuelto a entrar la "Tentación monjil". Vestirme sencillamente, cargar en mi mochila lo verdaderamente indispensable, un saco de dormir y una tienda, y largarme a recorrer mundo. O directamente entrar en un monasterio. ¿Son imprescindibles 120 discos de Miles Davis? ¿O la discografía completa de Coltrane? ¿O internet? Tengo mi pequeño apartamento atiborrado de cosas que, en verdad, no necesito para vivir. Sí, soy un consumista de discos y libros, y me avergüenzo de ello.

Ahora que el deseo por las mujeres casi ha desaparecido, creo que perfectamente podría ser un monje. Y sería feliz.

Aborrezco esta sociedad consumista que hemos creado después de la 2ª guerra mundial. Y sin embargo soy parte activa y militante. En una crisis en Enero en que compré una ingente cantidad de discos, me hipotequé hasta tal punto que aún lo estoy pagando. Y una crisis mucho menor se dio hace un par de meses con unos cuantos libros de poesía.

Una túnica y unas sandalias, y un modesto hogar donde cenar y dormir que me acoja cada noche. Lo de la túnica y las sandalias se puede cambiar por unas buenas botas y una recia zamarra.

Sí, muchas veces me viene ese punto, cada vez con más frecuencia, y más fuerza. Creo que acabaré mis días en un monasterio, lo que aún no sé es la fecha de entrada.

Pienso que el 90% de las cosas que poseemos son innecesarias, aunque nos parezcan imprescindibles. Cuando contemplo mi colección de discos siento orgullo de haberla ido construyendo desde hace más de 30 años, pero al mismo tiempo digo ¿Realmente la necesito?. La respuesta, indefectiblemente, es NO!.

Quizás, si la crisis se sigue agravando, las buenas gentes se (nos) vayan desprendiendo de todo lo material y volviendo al trueque, la práctica que funcinó durante el corralito argentino.

Pero sí, resumiendo, en mi interior consumista habita un asceta que cada vez va tomando más cuerpo.

Lo más parecido que conozco es la vida en un barco: un catre, un discman (cuando yo embarcaba no había MP3), un estuche de 40 CDs, 10 libros, trabajar y comer. Y eres completamente feliz, más feliz que en tierra.

(extraído de "My life as a Monk", by Mario)

10 comentarios:

  1. Nunca he sentido esa tendencia monacal que está aflorando en tí, aunque en épocas en la que tenía pasta y era comprador compulsivo de discos, me daba cuenta que no tenía sentido acumular tantos discos, que al final no tenías tiempo de escuchar. Al margen de ese terreno, nunca he sido especialmente consumista; tampoco he estado nunca muy boyante y eso te condiciona. Tengo un coche normalito que no creo que pueda mantener si sigo sin trabajar mucho más tiempo y lo de tener piso propio e hipoteca, ni me lo he planteado ni se me ha pasado por la cabeza.
    Lo bueno de tener los bolsillos vacíos es que valoras más las cosas, compras lo más básico y lo que compras lo disfrutas más. Y, sobre todo, ha desaparecido el mono por comprar discos.

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  2. Yo tampoco he sido especialmente consumista, pero la "rayada" que me dio en Enero, aprovechando la paga extra, y tirando de la Visa, realmente me asustó, porque encima tiré de vinilo, mucho más caro.

    Tampoco he sido nunca un ricachçon, lo más que llegado a cobrar fueron 1.500 € durante dos años.

    Llevo todo el año tirando de la sobrada de principios de Enero. Tirando...y pagándola.

    Tengo 3 discos duros externos de música a medio escuchar, con eso y lo que tengo "en físico", creo que ya basta.

    No creo tener afán consumista, porque en la mayoría de cosas soy super-aústero. Creo que lo que me pasa con la música es que estoy aterrado de la tremenda cantidad que nunca podré escuchar, y compro y bajo una barbaridad. Espero que el punto de Enero me haya enseñado. Creo que sí.

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  3. De todos modos, el mono por comprar música no te desaparecerá hasta que no estés pelado como yo. Yo puedo rebuscar en amazon en busca de gangas o visitar una tienda física en mi ciudad, que ya no siento nada. Mientras dispongas de pasta (y en cuanto te recuperes del pastón que gastaste en Enero) volverás a las andadas, porque la industria lo tiene organizado así: Reediciones, cajas recopilatorias, joyas ocultas perdidas en el tiempo...cualquier cosa es adictiva para un comprador compulsivo de música. Tú, como yo, seguro que has tenido esa sensación de que necesitas tener cierto disco, y en cuanto lo escuchas (en el mejor de los casos, porque otros ni lo desprecintan) llega el bajón y ese disco, a priori tan excitante, pasa automáticamente a tu colección, con más pena que gloria.

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  4. "Tú, como yo, seguro que has tenido esa sensación de que necesitas tener cierto disco, y en cuanto lo escuchas (en el mejor de los casos, porque otros ni lo desprecintan) llega el bajón y ese disco, a priori tan excitante, pasa automáticamente a tu colección, con más pena que gloria." Pues a mí no me suele pasar eso, quizás porque voy a tiro fijo y sobre todo compro de mi amplio puñado de favoritos. El día que un disco de Oscar Peterson o Chet Baker me defraude, te lo digo, jajaja. Ha habido discos que me han decepcionado, sí, pero por meterme en terrenos completamente desconocidos. Pero hay unos 40 ó 50 artistas que sé que no me van a defraudar (salvo en el sonido, si son discos antiguos o en directo. Aún y todo, me lo como con patatas.

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  5. No tío, me has malinterpretado. No me refiero a que el disco en sí me haya decepcionado, sino que me refería a esa dicotomía: Subidón porque has comprado un disco que anhelabas y bajón porque sinplemente es otro disco más en tu colección y tu mente ya está pensando en otro disco que comprar. ¿Me entiendes ahora? Yo tampoco suelo comprar gilipolleces y voy a tiro fijo. Pero realmente, si te pones a pensar con frialdad, es sólo un disco más en la inmensidad de tu colección.

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  6. Yo tampoco tengo tendencias monacales. Más bien al contrario. Mi vida ya es de por sí bastante monacal y rutinaria, y lo que más agradezco son precisamente las salidas de la rutina. Y es cierto que no necesitamos todo lo que tenemos, pero la mayoría de gente se busca sus propias "necesidades" artificiales precisamente como una vía de escape.

    Yo tampoco "necesito" mi colección de discos, mejor dicho no la necesito toda, ni tampoco la mayor parte, porque, jejejeje, te diré hay unos cuantos discos concretos que esos SÍ, los NECESITO de todas todas.

    Entiendo a lo que se refiere "Little Bastard":
    Esa sensación de "necesito ese disco" que se convierte en satisfacción cuando por fin lo consigues y lo escuchas y lo disfrutas, una satisfacción que, sin embargo, enseguida se diluye cuando tu cabeza pasa a estar ocupada por la "necesidad" de otro disco...

    También me pasa a veces, pero en realidad eso depende de lo que me haya gustado el disco. Si se trata de un disco que me haya gustado a rabiar, que me haya encantado en grado sumo, entonces la sensación de satisfacción no se diluye.

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  7. Coincido plenamente con lo expuesto por Rumeinia.

    En cuanto a lo del traslado (al extranjero??), lo que sí tengo claro es que NUNCA podría prescindir de internet. A mi podrías quitarme la tele, mi colección de discos, libros, etc... pero, por favor, internet no. Eso son palabras mayores ;-)

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  8. Agradezco vuestros comentarioS, chicos. He hecho un acto simbólico, relacionado con mi tronco vital, el Blues: ya tenía un par de recopilatorios, pero me he comprado la caja de 3 CDs con TODO lo que grabó Charley Patton, el "papá" del Blues. Y aunque por supuesto tenía un CD con todas las "master takes" de Robert Johnson, me lo he comprado en doble vinilo desplegable. Es lo último que pienso comprar, y cuando me entre la tentación recordaré que en mi corazón soy un monje y el materialismo es pecado. Creo que esta vez lo conseguiré.

    DESEADME FUERZA ESPIRITUAL!!!

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    1. Lo siento, Mario, pero no te creo. Volverás a caer en la tentación. Te repito que el vicio sólo puede desaparecer cuando no tienes pasta. Mientras tanto, sigue elucubrando con tu futura vida monacal alejada del materialismo. Un saludo.

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  9. Es cuestión de fuerza de voluntad, Little. Yo, tras varios intentos, sé que no puedo dejar de fumar. Incluso mi médico me lo desaconseja por mis trastornos de ansiedad. Durante muchos años fui un bebedor social, hasta que la cosa se decontroló y corté. Desde entonces, igual me tomo unos 6 cacharros al año, no creo que más. Comprar discos es una droga menos fuerte, sé que puedo conseguirlo con poco esfuerzo. Y para eso están spotify y e-mule.

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