jueves, 2 de agosto de 2012

¿LA BILLIE HOLIDAY FRANCESA?




(auto-plagio parcial de un artículo que le dediqué el 6 de Diciembre de 2010 en el fenecido Blog de Blues, y es que hoy no tengo tiempo...)

Siempre he visto a Edith Piaf como la Lady Day francesa. Sus rangos vocales eran absolutamente diferentes (aunque la esencia de ellos era igual), sus estilos musicales estaban separados por distancias interplanetarias...Del Jazz a la Chanson Française va un mundo, pero estas 2 mujeres son, de las muchísimas cantantes que he escuchado, las que me producen una mayor sensación de melancolía y dolor, una tristeza limpia y casi agradable.

La vida de Piaf tampoco fué facil, casi tan trágica como la de Billie.Y eso se trasmite en sus canciones, siempre hablando de perdedores y marginales. Y sobre todo en su interpretación, cargada de una afliccción, una amargura y una pesadumbre que pocas cantantes de cualquier género pueden transmitir. O ninguna aparte de mi querida Billie.

Si naces en plena calle y tu padre abandona a tu madre en el momento de tu nacimiento, está claro que has nacido bajo un mal signo.Si te crías con tu abuela que te amamanta con vino en vez de leche, y si tienes una única hija que muere a los 2 años; si tu vida sentimental es tal desastre que te vuelves adicta a la morfina, y tu personal deterioro en la salud marca los últimos años de tu vida y mueres antes de los 50...para que seguir...

Es por esa maldición desde su nacimiento y en toda su vida, lo que hace que cuando Edith Piaf canta una de sus numerosísimas canciones tristes, el mundo se detiene. Tal es la profundidad de sentimientos que nos transmite. En el sentido más absoluto, INTERPRETA sus canciones. Al utilizar esta palabra, lo que quiero decir es que trasmite en cada palabra la dureza y desesperación de los personajes de los que habla, que ella vé como reflejos más pálidos o más realistas de su propia vida. Y esa exagerada pronunciación francesa, que era una parte más de su actuación, ayuda a la rotura y desesperanza de los temas que canta. No hace falta saber una palabra de francés para sentir en todos los nervios de tu cuerpo la angustia con que entona, angustia que está viviendo ella misma. Su voz era un instrumento tan perfecto como pocos he escuchado; no en el sentido ortodoxo del término -aunque tenía una gran voz- sino en la tranmision del dolor y la tristeza, y también de la pasión.

Si quereis acercaros en serio a su obra, anda por los 15 euros este cuadruple CD, 92 temas y un más que decente libreto :


Descanse en paz el ruiseñor.

6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el artículo. Totalmente de acuerdo contigo.

    Un abrazo.

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  2. Me alegro de ambas cosas, Dinah!! Por cierto, ¿me podrías volver a enviar o poner aquí el enlace de aquel pintor que pintaba otoños? El de guayasamin (que también le encanta a Pipas) lo tengo, pero el otro lo he perdido.

    Besazos!!!!

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  3. El pintor al que te refieres es el bieloruso LEONID AFREMOV, su técnica es muy personal, no usa pinceles, sólo la espátula en sus óleos, aunque también ha trabajado con acuarelas y acrílicos.
    Lo llamativo: la originalidad de su técnica y el colorido de sus obras.

    Creo que hizo también una serie de retratos sobre músicos de jazz, pero no he podido encontrar nada sobre eso.

    El enlace fue éste, creo, en el youtube puedes ver más cosas.

    http://www.youtube.com/watch?v=rf4W69OSs6I&feature=related

    Besos!!!

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  4. Pocas cosas son capaces de turbar tanto mis sentidos como la voz de Edith Piaf.

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  5. Rumeinia, somos dos, a mí me pone el vello incandescente.

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