viernes, 27 de julio de 2012

ESTE RELATO NO CREO QUE LO LEYERA NADIE

Porque antes solté una parrafada política de las mías (en "Utopía) y acabariais agotados. Su segunda oportunidad:

901 13 13 13
(Dinamita)

Se había puesto en contacto con ese teléfono porque quería darse de baja de su anterior compañía eléctrica, y pasarse a ésta: le fueron pasando de teléfono en teléfono (muchos de ellos 902), así durante 3 horas, y siempre le faltaba algún documento. Se cansó, se agotó, acabó destripado, y se dio por vencido Con su anterior compañía no quería seguir, le habían realizado un cargo al menos cuádruple de lo habitual, y sólo por realizar una nueva lectura le cargaban 80 euros. En su comunidad autónoma esas 2 compañías monopolizaban todo el suministro, no había alternativa.

Bueno, sí que había una especie de solución, drástica y tremenda, pero con su inmenso cabreo no admitía otra. Tenía amigos, marineros, que pescaban sardina con dinamita. Todo el mundo conocía esta práctica en Galicia, especialmente en fechas cercanas a San Juan, pero hasta las máximas autoridades “se hacían” -prácticamente- “los tontos”

Él se arriesgó a acudir al barco de sus amigos, y habló con el patrón, y le especificó la idea que tenía: colocar cargas de dinamita en la sede de las dos companías eléctricas y luego quizás en más sitios: ¡¡ Ole tus huevos, chaval!! ¡¡Iba siendo hora de que alguien tratara como piratas a los piratas!!

Preguntó por las cargas necesarias y le dijeron “Con kilo y medio o 2 kilos destozas la sede de un banco, ya lo teníamos pensado; eso sí, que no haya heridos”. No tranquilo, lo haré a eso de las 3-4 de la mañana, y ni viernes ni sábados. “Bien, te daré un pequeño cursillo sobre como manejar esto”. Le regaló ni más ni menos que 10 Kilos de dinamita y si necesitaba más “ya te haremos precio”.

Era más sencillo de lo que pensaba, en 2 días ya estaba listo para actuar. Además del cursillo, había obtenido toda la información necesaria de internet. La primera que cayó -ese Jueves- fue su actual compañía eléctrica. Al día siguiente todos los periódicos del estado abrían con la noticia: se descartaba la autoría de ETA por varias razones. ETA llevaba 6 años sin actuar y estaba en muy avanzadas negociaciones con el Gobierno para la entrega de las armas; la organización terrorista jamás había actuado en Galicia; ese tipo de dinamita, históricamente, nunca había sido empleada por ETA; los terroristas estaban en ese momento incacitados para tener la más minima infraestuctura en Galicia o en cualquier lugar del estado español. Y la más mi portante, se habían interceptado documentos internos de ETA que prohibían expresamente a sus miembros que realizaran cualquier “Ekintza” (acción). No se podía descartar totalmente que la acción fuera obra de un comando radical escindido, pero las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, y los negociadores, no habían detectado ningún movimiento en ese sentido.

Más bien se pensaba en un movimiento independentista radical Galego. Aunque las investigaciones sobre esos grupúsculos indicaban una absoluta incapacidad para actuar, y un reciente debate interno en el que se había concluido que la acción armada estaba descartada.

Resumiendo, todos los cuerpos de seguridad, investigación y espionaje estaban absolutamente perdidos. El lunes otra carga de dinamita en la sede de la otra companía eléctrica, que quedó absolutamente destrozada, sin daños personales.

Al lunes siguiente voló la sede del BBVA y el Miércoles la del BSCH. Martes y Miércoles siguientes, Mc Donalds y Burger King; ese Domingo LaCaixa. Ya se le había acabado la dinamita y, alborozado, el patrón del barco le vendió 20 Kilos a un precio ridículo. “Sigue así, chaval, estoy orgullosísimo de tí, alguien tenía que empezar ya con esto”.

Si uno prestaba atención a las conversaciones en la calle y en las cafeterías, eran escasísimas las voces en contra. Todo el mundo apoyaba esas acciones, fueran de quien fuesen.

Poco a poco fue tomando cuerpo la idea de que se trataba de un hombre solo, al que la prensa empezó a llamar “El Unabomber Galego”

Las acciones eran básicamente contra bancos y multinacionales, y también organismos oficiales, pero...¡Había tanto donde elegir!

Pasados varios meses de sabotaje y actividad revolucionaria, un lunes, cuando procedía a colocar su carga frente a Banesto, apareció de la nada un vehículo policial, que inmediatamente procedió a colocarle manos contra la pared y a cachearle. La mochila fue colocada en el maletero cuidadosamente. Llamaron a la brigada de explosivos y éstos determinaron que se trataba del método habitual del “Unabomber Galego”. El confesó inmediatamente, quería evitar las torturas. El juicio fue rápido, y le condenaron a 250 años, aunque 30 era lo máximo en las prisiones españolas, generalmente reducidos a 20 por buena conducta.

Se organizaron grupos de apoyo y manifestaciones en varias ciudades exigiendo su libertad. Y no sólo en españa: Alemania, Irlanda, Francia, Italia y Grecia también contaron con su apoyo.

Pensó “tengo 28 años y saldré con 48, aún estaré en plenitud”

La entrada en la carcel fue espectacular, al grito de ¡¡Uuuunabomber ¡¡Uuuuuuunabomber!!.

A él le agradaba sobremanera que le compararan con alguien tan importante, nadie se dirigía a él como Carlos.

Decidió aprovechar el tiempo estudiando a Distancia, y eligió consecutivamente 3 graduados que pensó tendrían salida: Administración y dirección de empresas; Turismo; y Trabajo social. Cuando, como regalito que se iba a hacer a sí mismo, iba a iniciar Geografía e Historia, su capricho desde siempre...Un motín, una bala perdida, un muerto más, un antiguo terrorista menos...

2 comentarios:

  1. Por lo menos hizo lo que quería. Kaczynski, el Unabomber original también lo hizo, aunque estaba demasiado esclavizado a su "inteligencia" para darse cuenta de que el solo nunca podría cambiar el mundo.

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  2. Gracias por tu comentario, Krapp. No creo que este Unabomber galego quisiera cambiar el mundo, sino tan solo descargar su mala ostia.

    Un abrazo!!

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